jueves, 2 de febrero de 2017

Esse





- No espero que lo entiendas, tú eres un actor. Cambias de juguete tanto como de calzones... o eso espero. - dijo mientras miraba hacia su cintura.
- ¿Por qué te afecta tanto?
- No lo sé... - su mirada se perdió en la espesura de un fondo emborronado - Supongo que me enamoré de mi Yo más idílico, y dejarlo marchar sin conocer las respuestas que han bullido en su mente durante este tiempo no es dejarlo marchar, es otra cosa. 
- ¿No será eso a caso un pretexto para seguir pensándolo, para seguir aferrándote a él de algún modo?
Ella negó con la cabeza.
- No. Ella está fuera. Extirpada, gris y marchita. Ya nadie le dará vida. Nadie describirá su sonrisa, sus recuerdos y sus miedos. Sólo existirá su sombra en mi pensamiento, cuando me pregunte por aquellas cuestiones que Dios se niega en rotundo a responderme.
- Pero podrás dar vida a otros. Y otros podrán darte vida a ti tanto como te dio ella.
- No lo has entendido... su sombra, señor Krammer. Su sombra lo cubre todo. Aunque sea otra, con otro rostro y otros intereses, será imposible esquivar su carencia cuando sus seres queridos aparezcan y no me miren con los mismos ojos al ser otra a la que vean. Cuando teniéndoles delante, no pueda ir a preguntarles qué fue o qué pasó o por qué. ¿Entiendes ahora? Acepto de buen grado dejarla ir, pero si no cierro completamente la puerta, si ésta queda entreabierta por algún atisbo de duda insana, ella seguirá ahí, en letargo, hasta que algún día su padre aparezca delante de cualquier nueva encarnación y la haga despertar. Esse est percipi, señor Krammer.

viernes, 13 de enero de 2017

Sascha Vykos


Ilustración realizada por Inenarrable


He visto al diablo
esta noche al despertar.

Estaba frente a mi
penetrando con sus negros ojos en mi mente.

Nuestras cabezas se tocaban
a la altura de la frente.

Sus brazos se clavaban en mi cama
a cada lado de la almohada.

Su aliento olía a sangre
de su boca a mis pulmones.

Su rostro impasible
abrió paso a lengua áspera y húmeda.

Como la de una serpiente
se bifurcaba desde sus adentros.

Lamió mi mejilla
con la lentitud de una babosa.

Ascendió hasta mis ojos
y los besó con el ardor de los infiernos.

Retiró su portentosa figura
clavando su mirada en mis pupilas.

Como títere desalmado
mi torso siguió su estela.

Unas manos aparecieron
al final de sus largos brazos.

Dos de sus dedos
se amoldaron a mi barbilla.

La alzaron unos centímetros
evaluando mis facciones.

Mi cuerpo estaba muerto
y mi mente adormecida.

Una sonrisa despótica
asoló mis pensamientos.

Y una estilizada figura
vino en forma de recuerdo.

- Nos volvemos a encontrar, querida.

He visto al diablo
esta noche al despertar.

martes, 3 de enero de 2017

Abrir los ojos




- Siempre sentí que se trataba de mi - dijo con un deje de revelación en sus palabras - que símplemente yo era un problema que te complicaba aspectos de tu vida. Quizás fuera así porque en mi incertidumbre suele embriagarme un sentimiento de comprensión inabarcable que justifique cualquier ofensa o dolor. Así no eras tan malo, así, al igual que yo, eras una víctima de las circunstancias. Así sería más fácil perdonarte cuando volvieras. ¿Perdonarte? En realidad ya te había perdonado, al menos lo suficiente como para echarte de menos.

Pero no. Nunca fui yo o algo nuestro. Siempre fuiste tú - ¿cierto? -. ¿Qué hubo de real en todo aquello? ¿Jugaste conmigo al igual que ahora juegas con el resto? ¿Fue mi lealtad sostenida sólo por el hambre de tu sexo? 

Jamás me habría perdonado haber saciado tu ansia. ¿Cómo no vi cómo eras realmente en tu trato con el resto de la gente? Cómo te acercabas a ellos, hilvanando tus palabras almidonadas a oídos secos, amoldando sus inocentes cuerpos a tus excesos o cambios de viento. Y luego... la sombra del recuerdo. Cerrabas puertas y ventanas a cal y canto para evitar enfrentamientos. ¿Te creerás de verdad tus propios cuentos?

Siempre pensé que se trataba de mi. Pero creo que ahora, en la distancia, me estoy dando cuenta de que tú eres así. Una parte de mi me grita que vaya a salvarte. Te veo en un barrizal chapoteando con algo de esfuerzo. Y centrado en tu misiva no das cuenta de que lo que te viene de arriba te supera. Te enterrará con cada una de tus suertes. Au revoir, compagnon.



miércoles, 20 de julio de 2016

L E V E D A D




Me gusta estar sola.
Hay cierta sensación de vértigo en eso de abandonarte a la oscuridad con una pequeña luz que te alumbra lo justo, que te obliga a concentrarte en lo que tienes delante, hasta el punto de olvidar que a tus espaldas existe todo un universo lleno de ruido, emociones y presión.
No vuelvas tu cabeza. Cierra la puerta, baja las persianas, envuélvete en tus brazos. Adéntrate en el solipsismo de la resistencia. Es una alergia a ser con los demás, es la pesadez de corresponder y dar lo que se espera. Es el cansancio de llevar una vida a cuestas. La futilidad de la existencia.

Sólo hay una persona que no espera de ti más que lo que quieras dar, que llorará contigo en las derrotas y se alegrará de forma visceral en los éxitos. Que comprende, como tú misma, la soledad y la insoportable levedad del ser.

miércoles, 22 de junio de 2016

Him





El bosque despertaba a medida que se arropaban los ecos en las copas.

Perezosamente se deslizaba la fauna y de improvisto, como aparecido, se hizo presente el hombre.
Su lengua vibraba insolencia; su mirada, inquisición.

Con él vendrá la última plaga.

sábado, 28 de mayo de 2016

A D E L F O S






Y se marchará,
todos lo sabemos - o eso creo -.
Cuando me asomo a sus ojos
veo parte del pasado que nos aunaba.
Qué estúpida e inocente fui,
cuánto disfrute de esas vigilias clandestinas.
Qué culpable sería de haberte seguido en tu gesta,
compañero.
Mi amigo,
mi añoranza,
mi traidor,
la salvaje incertidumbre con la que convivo
al no saber qué queda en ti de hermano y qué de siervo del demonio.

jueves, 24 de diciembre de 2015

J





Y de nuevo me encuentro frente a una pantalla intentando recuperar lo que se pierde con el tiempo. Jugamos sin límites de ningún tipo. La única norma es resultarnos interesantes y sabemos que eso tiene una caducidad muy próxima. Nos descubrimos y nos decepcionamos en nuestros momentos más o menos lúcidos. Siempre hay mierda debajo de una manicura francesa. No estamos aquí para limpiarla o aguantarla. O eso parece.

Sonrío y  me dices que pinte mis labios para hacerlos más apetecibles en tu mente. Yo te miro y sé que lo único que quiero se coló por el desagüe y a medida que pasa el tiempo me doy más cuenta de que es irrecuperable. Soy una obsesa, perseverante de las causas perdidas, una ex-dramática, una ex-melancólica, una ex-amiga.

Podría hacer una montaña de todo esto - posiblemente lo hubiera hecho en otro tiempo, cuando no habían tantos ''ex-'' en mi currículo - pero ahora la superficie es plana y la camino pasiva, como si cada surco que me encontrara fuera un regalo que no estaría ahí de no ser por ti. Y eso es mejor que nada, que la pasividad de mi mundo. Vete cuando quieras, fuma lo que quieras, pide lo que quieras. Posiblemente esto dure menos de lo que esperábamos.

Tú dices que te hago falta. Yo sé que no puedo ser yo misma en todos mis aspectos cuando estoy contigo. No sé a qué estamos jugando, pero parece que por el desagüe todavía se cuelan más posibilidades. Quizás se entapone con la porquería que hay debajo de nuestras uñas y acabemos ahogados en una bañera de agua fría y sucia. La gente nos mirará y pensará que eramos amantes o algo así. Nosotros sabremos que somos una eterna inconexión.