lunes, 3 de octubre de 2011

Ya no serás mía nunca más...

...Ahora serás de cualquiera. Cualquiera que te acaricie la mano, cualquiera al que sorprendas mirandote de reojo, cualquiera que atine con el color de tus flores preferidas, cualquiera que te persiga en tus curvas más peligrosas, cualquiera que adivine el marrón de tus ojos a la primera, cualquiera que sepa tu marca preferída de cerveza, cualquiera que reconozca el olor del perfume que yo te regalé, cualquiera que sepa el cuánto te gustan las cosquillas en el culete, cualquiera que te haga pensar que se preocupa por ti al mirarte, arqueando las cejas cuando te muerdas las uñas, cualquiera que te diga ''te quiero''... aunque cruce los dedos en su interior.

Cualquiera que sepa qué quieren escuchar las mujeres. Cualquiera que tenga una cama.


lunes, 26 de septiembre de 2011

Liar

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Pasar ahora es como tirar todos mis poemas a la basura y bautizarlos con una cerilla por agua bendita. Decir adios, hasta nunca, aceptar que jamás será igual. Colocar vertiginosos puntos sobre i'es, olvidar voluntariamente cada mordisco tonteado, rechazar el pase vip hacia tu cama y cerrarme yo misma las puertas tras las que habitas en toda mi trompa...






a cambio de incertidumbre.

Genital

Parece ser que sí, que es el destino el que me obliga a ir de flor en flor derramando polen.
Pues ¿sabes qué pienso?
Sería más genital poder fumarlo.


jueves, 15 de septiembre de 2011

A veces me siento como un mueble de jardín, un mueble viejo y desgastado por el tiempo.
En ocasiones recuerdo aquellos tiempos robados por un tic tac tierno y melodioso. Supongo que no fueron tan geniales como los suelo evocar, pero es la mejor ocasión para soltar un ''cualquier tiempo pasado en ese jardín fue mejor''.

Luego, sin comerlo ni beberlo, todo se puso patas arriba y como si un lobo feroz gigante hubiera estado soplando y resoplando al otro lado, todo se derrumbó. Volqué. Caí. Enmudecí.
Pasó el tiempo y a cada mancha en mi historia hirió cristales en mis ojos.

Ya le he dedicado demasiadas entradas a nuestro fracaso y las que me quedan (supongo). Ya no soy capaz de pintar colores fuera de la gama que te compone, ni de escuchar notas incomprendidas por tu voz. Todavía me queda mi sonrisa y algún que otro abrazo con motivo ajeno a tu persona, pero a excepción de eso, sigo envejeciendo en tu letargo.



lunes, 4 de julio de 2011

Mierda



- ¡Detente!
- ¿Qué?
- Está cerrado. - Dijo con voz firme y mirada desafiante.
- ¿Cerrado? ¿Por qué?
- Está cerrado por obras.
- No diga tonterías...
- El odio lo destruyó todo, ahora quien se adentra sólo aspira dolor.
- ¿Y las máquinas?
- ¿Máquinas?
- Sí, no dice usted que está cerrado por obras? Y las máquinas que reparan los daños?
- Niño tú eres tonto.
- Pues usted se explica muy mal...
- Anda, vete antes de que te contagies. Vete por donde has venido y no vuelvas.
- Yo quiero ayudar.
- ¿Ayudar a qué?
- A reconstruir, ¿a qué va a ser?
- Nadie te ha pedido ayuda.
- Pero yo quiero ayudar.
- No es el momento.
- ¿Por qué?
- Aquí sólo hay grietas de odio, ¿entiendes eso? Sólo existe rencor y dolor. No se puede reconstruir sobre las heridas, no se curan de esa forma. Hay que dejarlas supurar... hay que dejar que odien hasta que todo el veneno haya salido fuera. Tu insistencia ahora es superflua, al igual que tu presencia. No conseguirás ninguna reina de ajedrez si insistes en mover pieza ahora.



viernes, 1 de julio de 2011

Y cómo te quiero.
Como las bicicletas que ring-rrinean al saltar de asfalto a acera, en las calles más atestadas de aquellas pequeñas ciudades. Como el aroma a bollo recién horneado que invade la pequeña cocina. Como un dialecto propio. Como una sonrisa arrancada. Como una caricia despistada.

Y cómo te quiero. Y aún más sin poder gritarlo y sin poder guardarlo. Que con el tiempo creo que me he enamorado, y espero que el tiempo se lleve este temblor. Son días de tabaco y chocolate. Nada es tan maravilloso, ni tan rosa, ni tan armónico como para quitar el hipo con carcajadas estridentes.