lunes, 21 de mayo de 2012

Para Itziar A. P.

Hoy ha sido un día de tropezar con el pasado y calarse con el constipado de otro tiempo.


Me metí a Google+ huyendo del estudio y me dio la opción de agregar a aquellos contactos de msn que como yo, disponían de la aplicación. Decidí curiosear y te vi. 

Hacía por lo menos ocho años que no te volvía a ver. Estabas igual, pero más grande. Qué mierda fue. Recordarte me sentó como si me tiraran de repente un cubo de agua fría por la cabeza. Y me ensombrecí como si acabara de tragar el bombón más triste del mundo. Últimamente recuerdo bastante de aquellas personas que jodieron nuestra adolescencia, todavía les guardo un rencor inhumano (incluso hace unos meses pensé en devolversela). También te recuerdo a ti y cómo por ellas lo perdimos todo. Quizás para ti sólo fue una época más, pero fuiste entonces la persona más importante de mi vida y eso no creo que vaya olvidarlo fácilmente. Fueron buenisimos tiempos de frikismo, de secretos de chicas y planes de viajes para conocernos en persona. 


Recuerdo tantas cosas... tu agenda, tus fines de semana en el camping, Álvaro, las clases de euskera, vaya semanita, Álex, Wiz... Recuerdo que estaba sola aquí, pero te tenía a ti ahí. No se si es por el shok de volverte a ver de repente mezclado con el hecho de que me vaya a bajar la regla, pero sea como sea, hecho mucho de menos esos tiempos. Incluso a veces me duele verte y no saber de ti.


Miky





miércoles, 18 de abril de 2012

...





Y ahora que todo está tan bien, que el mundo es perfecto y estamos plenamente sincronizados, temo a la anarquía. Que la tranquilidad desaparezca repentinamente y ocurra lo inesperado. El final de todo.

Todo más que yo


Ella es preciosa. 
Es todo más que yo. Tiene más tetas, una piel más pura, unos ojos más bonitos, unos labios más carnosos, una imagen más femenina, una voz más armónica. Quizás sea más lista, quizás sea más graciosa, más introvertida, más de ciudad, más todo. 

lunes, 2 de abril de 2012

Como la vida misma


Adios. Como las gaviotas que se empequeñecen ante mis ojos conforme se alejan en el horizonte de amarguras. Como los lazos que el viento deshace en los cabellos de saltarinas párvulas. Como el anhelo de perderlo todo y la pulmonía que embriaga mi pecho al intentar tragar soledad. 

Como los domingos frente al tiempo muerto. Como los corazones colosales al marchitar. Como las velas que lloran cera caliente. Como la música que ensimisma al más fortachón. Como la vida misma. 


martes, 27 de marzo de 2012

Für Elise




Ahora esta será nuestra canción y nuestra historia será la historia que ella esconde detrás de esas notas. Nadie sabrá muy bien cual será nuestro leimotiv o hasta qué compás fuimos arrastrados por la casualidad. Nadie sabrá la verdadera pena que arrastran esos dedos de pianista ni si el ritmo fue el impuesto por un metrónomo o por el vuelo de mi falda al viento.

Pero lo cierto es que ahí estamos: tú, yo y la melancolía de un pasado idílico yendo y viniendo a mi memoria. El contraste de unos días. ¿Quién entonces habría aventurado lo agridulce del presente?




lunes, 5 de marzo de 2012

Las aventuras del Baron Münchausen



"¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? Porque ahora no hay más que lógica y razón, ciencia y progreso, buah buah, leyes de hidráulica, leyes de dinámica social, leyes de esto y de lo demás allá...no hay lugar para los cíclopes de 3 patas, de los mares del sur, no hay sitio para los árboles de pepino y los océanos de vino, no hay sitio para mí"


Gran obra.

lunes, 20 de febrero de 2012

Soñando se resiste.


Aceptar que has crecido es mucho más que mirarte al espejo y ver que ya no tienes aparato, que desaparecieron tus granos y que las tetas no te crecerán más de lo que ya lo han hecho. Es algo más que desprenderte de los complejos infantiles, de los de Edipo y Electra, de los juegos de popularidad e incluso de la edad del pavo.

A veces me sorprendo preguntándome si queda algo en mí de lo que fui un día. Siento que tengo una cuenta pendiente con mi ‘’yo del pasado’’, que no lo quiero soltar para seguir siéndole fiel. Pero creo que la realidad es que poco en mí queda ya de él… y no se si eso es bueno.

Como cualquier adolescente quise brillar y comerme el mundo enterito, de los pies a la cabeza, sin dejar siquiera una raspa o hueso en el camino. Adopté un estilo, practiqué lo propio de él con la esperanza de enriquecerlo o entregarle una pequeña parte de mi y me consideré una de sus integrantes. No lo tuve difícil. Lo hice a pequeñas escalas. Brillé. Fui conocida, me hice un pequeño huequecito. Fue una pasión extraña. Gracias a ella, conocí a gente horrible y a gente maravillosa. Viajé, pinté, escribí, canté, bailé, reí y lloré. Adopté un paradigma de tantos y después de conocerlo bien, huí de él. Lo adoraba tanto que me asqueé al ver cómo la gente lo usaba y lo mancillaba. La hipocresía, las irresponsabilidades. Los mayores toyacos eran los que iban con esa palabra en la boca las 24 horas.

Quizás se americanizara todo. Quizás sólo era cuestión de tiempo, quizás simplemente la cosa era así y a mi me costó descubrirlo. Me horrizó que hicieran del hip hop una escusa para bacilar: en los raps, en el graffity, entre crews, entre old y new school. Nadie se conocía realmente y todos se empeñaban en juzgar. Todos eran más que todos y de repente me sentí fan de la cultura del super-ego. Un ego insano y destructor, un ego de todo menos artístico.

Lo recuerdo todo como si de ayer se tratara y lo extraño como si fuera una anciana hablando de sus tiempos de juventud. Creo que no volveré a vivir pasiones tan intensas e irracionales. Espero conservar siempre los buenos recuerdos que me quedan de esa gente y esos tiempos. Sé que todavía sigo enamorada de ellos dado que aún siento esa llamita dubitar en mi pecho al pensarlos.

Hoy, a pesar de todo eso, es el día en el que me he dado cuenta de que no volveré jamás a ese mundo. Hoy he caído en que no puedo seguir estancada pensando en que le debo lealtad a un pasado que siento lejano, que siento no me pertenece. Lo digo con la cabeza bien alta y con la mirada llena de tristeza, como quien es vencido por la naturaleza o por el engaño. Yo no soy lo que fui y nunca lo volveré a ser. Es hora de dejar de mirar atrás y buscar en el futuro mi sitio. Que me llamen toyaca después de todo. Apuesto a que el rapero más gagster de ropas más anchas pasaría por un rapero mil veces más real que yo. Al fin y al cabo, si el hip hop es una lucha continua, yo ya me cansé de batallar hace tiempo.